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Una conversación con la Brigada Chiviquín

· 5 min read

En Ñandé creemos que es muy importante identificar las tecnologías necesarias para la comunicación en territorios afectados por incendios a partir de la experiencia de quienes enfrentan este tipo de situaciones todos los días.

Como parte del proceso de investigación del proyecto realizamos una entrevista con integrantes de la Brigada Comunitaria Chiviquín de Córdoba, Argentina. El objetivo era comprender cómo se comunican durante un incendio forestal, qué herramientas utilizan, cuáles son las principales dificultades que encuentran en el terreno y cómo una red de malla podría integrarse a sus prácticas sin modificar aquello que ya funciona, sino complementarlo.

La conversación permitió comprender que, para las brigadas, la comunicación no es solamente una cuestión de coordinación, sino una herramienta fundamental para mantener la seguridad de las personas durante las misiones.

La seguridad como prioridad

Durante toda la entrevista apareció la idea de que la prioridad absoluta es la seguridad de las cuadrillas.

Las comunicaciones permiten saber dónde se encuentra cada grupo, conocer si hubo algún cambio en el comportamiento del fuego, informar accidentes o solicitar apoyo. Incluso cuando no ocurre ninguna novedad, las brigadas establecen un plan de comunicación antes de salir al terreno, definiendo cada cuánto tiempo deberían reportar su estado a la base media.

Cuando ese contacto no puede establecerse, el objetivo pasa a ser recuperar la comunicación lo antes posible, incluso si eso implica detener parcialmente el trabajo para que uno o dos combatientes suban una loma en busca de señal.

Una red de comunicaciones mucho más compleja de lo que parece

Lejos de utilizar un único canal de comunicación, las brigadas trabajan con varias tecnologías en paralelo.

El handy (VHF/UHF) sigue siendo el medio principal durante el combate porque puede utilizarse con una sola mano, funciona sin infraestructura telefónica y permite comunicaciones inmediatas entre cuadrillas y con la base media.

Cuando existe cobertura celular, aparecen nuevas posibilidades tales como compartir ubicaciones, fotografías, videos, mensajes de voz y archivos cartográficos mediante distintas aplicaciones. Esta información resulta especialmente útil para quienes coordinan la operación desde la base o para las cuadrillas que todavía están en camino.

El celular es indispensable, pero tiene limitaciones

Uno de los aspectos que más nos llamó la atención fue el papel que ocupa el teléfono celular.

Aunque durante el combate directo resulta difícil utilizarlo porque requiere ambas manos, obliga a quitarse los guantes y depende de la cobertura, éste concentra una enorme cantidad de funciones, como mapas offline, navegación GPS, seguimiento de recorridos, consulta meteorológica, imágenes satelitales, intercambio de archivos KMZ, fotografías, videos y mensajería.

En otras palabras, el celular es una herramienta de información además de comunicativa, mientras que el handy continúa siendo la herramienta principal para la comunicación inmediata.

Esta combinación evidencia una oportunidad para incorporar herramientas que complementen las capacidades del teléfono y ayuden a superar algunas de sus limitaciones en contextos donde la cobertura celular no está disponible o el territorio dificulta las comunicaciones. Cada tecnología cumple un rol diferente y ninguna reemplaza completamente a las demás.

El territorio condiciona la comunicación

Otro aprendizaje importante fue comprender hasta qué punto la geografía determina las comunicaciones.

Las quebradas, laderas y montañas bloquean tanto la señal de telefonía como las comunicaciones por radio. Es frecuente que una cuadrilla tenga que desplazarse hasta una zona elevada únicamente para poder enviar un mensaje indicando que todo está bien.

Por eso, antes de cada salida se prepara la información offline que consiste en mapas, senderos, cursos de agua, zonas con cobertura conocida y pronósticos meteorológicos. La posibilidad de acceder a estos datos sin conexión es considerada una necesidad básica para el trabajo en terreno.

Brigadas comunitarias y toma de decisiones distribuida

La entrevista también mostró una diferencia interesante entre las brigadas comunitarias y otros modelos de organización más jerárquicos. En Chiviquín, las cuadrillas cuentan con un grado importante de autonomía para interpretar la situación y tomar decisiones en el terreno. Eso significa que necesitan acceder constantemente a información sobre el incendio, el relieve, el clima y el comportamiento del fuego. Esta forma de trabajo refuerza la importancia de contar con herramientas que permitan compartir información entre equipos sin depender exclusivamente de infraestructura externa.

¿Qué significa todo esto para nuestro proyecto?

La entrevista permitió contrastar varias de las hipótesis con las que veníamos trabajando y reforzó algunas de las líneas que ya considerábamos prioritarias.

Nuestro proyecto no busca reemplazar las herramientas existentes. Por el contrario, busca complementar el ecosistema de comunicación que las brigadas ya utilizan.

Los aprendizajes obtenidos refuerzan algunas prioridades del proyecto:

  • Encontrar herramientas que funcionen completamente offline.
  • Facilitar el intercambio de ubicación e información entre cuadrillas.
  • Reducir la dependencia de la cobertura celular.
  • Priorizar siempre la simplicidad y la seguridad por sobre la incorporación de nuevas funciones. Escuchar a quienes combaten incendios forestales nos permitió comprender que la tecnología resulta útil cuando respeta la forma en que las personas ya trabajan. Este es uno de los principios centrales que atraviesan el desarrollo de nuestro proyecto.

Agradecimientos

Queremos agradecer especialmente a todas las personas de la Brigada Chiviquín que se tomaron el tiempo para compartir su experiencia, sus prácticas de trabajo y los desafíos que enfrentan durante el combate de incendios. La generosidad con la que compartieron conocimientos construidos a partir de años de trabajo en el territorio fue fundamental para comprender mejor las necesidades reales de comunicación en contextos de emergencia y para orientar el desarrollo de este proyecto. Gracias por su tiempo, su compromiso y por el trabajo indispensable que realizan cuidando los territorios y las comunidades.